¿Que pasa con la COB?

Algunos marchistas se enfrentan con los ciudadanos – Jaime Solares lo justifica de mala manera – Otra vez la COB, revitalizada en octubre, muestra la hilacha – La falta de ideas, de democracia y de dirigentes de peso le han hecho perder el olfato político otra vez – ¿Cuáles son los problemas de esta organización? – ¿Qué representa Solares en su historia? – ¿Qué función se piensa debe desempeñar en la transformación social que propugna la izquierda? – Varios observadores, desde distintas posiciones, responden

La Central Obrera Boliviana (COB), la organización sindical más importante del país, fue re-vitalizada por las jornadas de octubre. Ahora, con nuevos bríos, quiere ser la punta de lanza de las movilizaciones contra el gobierno del presidente Carlos Mesa. Sin embargo, sus propósitos no parecen gustarle a la ciudadanía de a pie, a miembros de la clase media que no quieren que los conflictos sociales sigan perjudicando la economía.

Además, aunque reanimada, la COB no ha solucionado una inadecuación organizativa de carácter estructural, que arrastra desde hace varios años. La central de los trabajadores se debate ante los retos de una situación inédita. ¿Cómo los debería enfrentar?

La COB POST – OCTUBRE

Pablo Solón, director de la Fundación Solón y asesor de varios movimientos sociales, entiende que las jornadas de octubre fueron en parte fruto de la recomposición de la Central Obrera Boliviana, gracias a la ruptura de sus dirigentes con los gobiernos de turno. Esto se habría logrado en el congreso sindical realizado en Oruro, en julio de 2003, y habría permitido que este ente salga de la crisis que arrastraba desde 1985, luego de la derrota electoral de la izquierda boliviana.

La actual desconexión entre la COB y la clase media, que se ha expresado con enfrentamientos fisicos hace varios dias, también sería, según Solón, una secuela de octubre “Los dirigentes cobistas están desesperados al no ver los resultados que esperaban del nuevo gobierno que alentaron en octubre, y esto los lleva a salir nuevamente a las calles. Pero la población está en otro ritmo. La COB sigue en una posición contestataria, de oposición, y no entiende que la nueva coyuntura es más propositiva, no de eslóganes» comentó.

El criterio de historiador y periodista Carlos Soria Galvarro ex asesor de varios sindicatos, es diferente. Para él, los recientes acontecimientos vividos por la dirigencia muestran que la profunda crisis de la COB, que puede dividirse en dos partes: crisis de pensamiento y crisis de estructura orgánica, continúa. Esto también explicaría el desbande de los sectores, que ha sido palpable desde hace varios congresos, marcados por el conflicto y la falta de entendimiento. «La crisis ha intentado ser conjurada en octubre gracias a que algunos dirigentes se subieron a la cresta de la ola de la movilización social Algunos han creído que con esto el proceso de descomposición se revirtió, pero parece que no es así, porque luego de la ola de octubre, la crisis vuelve a presentarse. expresándose sobre todo en la falta de representatividad de los dirigentes dice Soria.

Por su parte, la dirigente trotskysta del magisterio Vilma Plata atribuye el resurgimiento de la COB a las bases. “Por ellas recuperó el lugar que tuvo en la historia, pero luego la COB volvió a ser lo que los equipos burocratizados han hecho de ella: una organización que marcha contra el sentimiento y los intereses de los trabajadores de base. La COB continúa en crisis ideológica y organizativa”, señala Plata.

LA CRISIS DE PENSAMIENTO

Para Soria, la crisis de pensamiento consiste en la ausencia de una propuesta política desde 1985. “Tras conquistar la democracia, la COB pierde su objetivo político. ¿Cuál es su horizonte? No lo hay, especialmente en un período en el que las transformaciones en la estructura económica social del país cambiaron los pilares de esta organización: los mineros fueron diezmados con la relocalización y los fabriles fueron desconcentrados, sacados de las fábricas para trabajar en sus domicilios, sin posibilidad de formar sindicatos. La COB ha sido incapaz de agrupar a este nuevo tipo de trabajadores. Su caballo de batalla ha sido oponerse al modelo neoliberal, pero está claro que no basta oponerse, se tiene que proponer otra cosa, otro tipo de sociedad”, explica.

En la misma línea, Pablo Solón critica la falta de propuestas. “El problema no está en la capacidad de convocatoria sino en que la COB debe saber qué exigir, debe entrar al terreno de lo menudo propositivo concreto. Cómo queremos gas, cómo debe ser el referéndum… en esto no entra la COB, cuando su función fundamental debería ser promover espacios para discutir y proponer…”, afirma.

A juicio de Vilma Plata, el problema es que la COB «ha perdido el norte, ha dejado de lado el programa ideológico inicial señalado en la Tesis de Pulacayo (documento de 1946 que planteó la lucha por el socialismo en Bolivia n.d.D). Este abandono ideológico lo vemos cuando Jaime Solares exige el adelanto de las elecciones generales y olvida que la clase obrera no instaurará el cambio por esta vía. La COB no busca hacer la revolución social ni adoctrinar en esto a los trabajadores, busca acomodarse al sistema, a la democracia de los ricos. Si pudieran utilizar los sindicatos como trampolín para el parlamentarismo y las próximas elecciones municipales, lo harían”.

LA FALTA DE DEMOCRACIA

La COB tiene un sello de nacimiento que le dio gran fuerza a lo largo de la historia y que la distingue de otros sindicatos: agrupa a sectores asalariados y otros que no están sometidos a la relación obrero-patronal. Pero este «don» hoy ocasiona el surgimiento de divergencias internas. Los «no proletarios» exigen una mayor participación en el directorio, en el que mineros y fabriles son preponderantes.

Ésta es la punta de iceberg de la segunda crisis de la COB, la organizativa. Soria Galvarro la describe como «obsolescencia orgánica, debida a una representación proporcional clasista antidemocrática que privilegia a algunos sectores independientemente de su número. Hay una especie de ley no escrita según la cual necesariamente los mineros deben ocupar la principal cartera. ¿A título de qué los otros sectores van a aceptar eso? Si vamos a ser democráticos, la democracia tendría que empezar por casa»

Según el estatuto orgánico de la COB, en los congresos y ampliados nacionales el “proletariado” (mineros, fabriles, ferroviarios ..) tiene el 51 por ciento de representación; el “campesinado” (campesinos, colonizadores, siringueros y castañeros) 16 por ciento y la “clase media y sectores populares” (maestros, bancarios, universitarios…) el 25 por ciento; mientras que las centrales obreras departamentales y regionales deben llegar al ocho por ciento.

Esta composición ya no es aceptable -señala Soria-, La discusión es ésta: si se acepta una representación igualitaria, obviamente el sector del proletariado quedaría desplazado por el peso numérico de los otros dos sectores. Ahora, el sector asalariado tiene la sartén por el mango y reivindica el aumento salarial, que nada importa a campesinos o gremiales, quienes tienen otras demandas. Por eso hoy nadie respeta a la COB. Los campesinos, un sector en crecimiento pero dividido, no se siente representado por ella y no le hace caso. Antes la COB, como buen papá, solucionaba las divisiones de cada sector».

Para Pablo Solón también es criticable esta estructura porque privilegia a la vanguardia minera, que es una minoría en relación a otros sectores sociales. “Los mineros eran vanguardia hace cuarenta años, eso ha cambiado, pero la COB no enfrenta la realidad; prima la necesidad de preservar las cuotas de poder. Se tiene que formar una estructura organizativa que refleje mejor el peso de cada sector”, dice Solón, quien ve que los “no proletarios” se están rebelando ante la COB,

Plata, en cambio, defiende el status quo. “Si somos consecuentes con la Tesis de Pulacayo, el gobierno de obreros y campesinos va a ser producto de la política y dirección revolucionaria de la clase obrera. Si la COB mantiene ese postulado, es necesario también que esté encabezada por la clase obrera, la única clase revolucionaria, acompañada de sus aliados más

valiosos: campesinos y clase media empobrecida, fuerzas motrices de la revolución”. Para Plata, la crisis organizativa consiste en otra cosa, en el divorcio entre los dirigentes “burocratizados”, que no interpretan el sentimiento político de los trabajadores y las bases de los sindicatos.

LA SOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

¿Cuál puede ser la solución? Soria Galvarro cree que es necesaria una verdadera “refundación de la COB”, ya que cada bloque (proletarios, campesinos, clase media) tiene sus propias demandas y reivindicaciones. “Si la COB quiere ser como la del 52, debe dar a estos tres bloques una

representación fluida. Ya no hay vanguardias a las que los demás seguirán obedientemente. Una solución sería crear una especie de coordinadora, donde los tres bloques estén representados y no haya hegemonía de ninguno, o que cada cual ande por separado y se realicen pactos para ciertos objetivos comunes. La otra alternativa es que se haga una COB de asalariados, manteniendo el nombre como símbolo, pero que en ella no participen los campesinos. Debemos atrevernos a democratizar la estructura sindical con el voto de las bases”, dice.

Para Solón, pedir la refundación de la COB “es pedir peras al olmo, eso va a llevar a una repartición de cuotas a los diferentes sectores y va a generar más problemas. Lo fundamental es fortalecer los movimientos sociales y, como la COB con todas sus debilidades no podrá resolver esto, tiene que crearse un movimiento más amplio, menos centrado en normas estatutarias burocráticas y mucho más propositivo, como la Coordinadora del Agua en Cochabamba, en el cual ya no estén todos detrás de la COB”. Solón sostiene que este “movimiento amplio” debe articular y desarrollar propuestas mucho más concretas, para el gas, el referéndum, la Constituyente… y dotarse de un discurso a los sectores populares y clases medias pobres. “En la medida en que los sectores obreros más tradicionales se marginan de los nuevos movimientos sociales se dan un autogolpe, porque acaban aislándose. Creo que eso es lo que hay que evitar”, afirma.

EL FACTOR SOLARES

Jaime Solares, electo Secretario Ejecutivo el año pasado en Oruro, con una elección marcada por la polémica, parece haberse consolidado como líder de la COB, pese a las constantes críticas que recibe. ¿Qué diferencia a Solares de otros líderes cobistas?

«La fuerza de Lechín radicaba en su poder de unir, no era autoritario y, a pesar que siempre funcionó como caudillo, daba voz a todos y escuchaba a los demás. Solares es lo contrario: allí donde va genera problemas, conflicto, la gente le huye. En realidad, el carácter de Lechín no lo heredó nadie, quizás Simón Reyes hasta cierto punto y Milton Gómez, pero tanto Édgar Ramírez como Solares actúan de manera prepotente, autoritaria, con un radicalismo puramente verbal, que en el caso de Solares llega a extremos», dice Carlos Soria, que hace años fue miembro del Partido Comunista en el que militaron varios de los dirigentes citados.

Según Pablo Solón, todos los dirigentes fueron diferentes y es difícil compararlos sin tomar en cuenta las coyunturas. “Lechín emerge como el dirigente en una COB con poder real y efectivo, no sólo por la movilización social sino por sus milicias. No es lo mismo ser dirigente de esa

organización que serlo de la de ahora. Como dicen, Lechín ‘usufructuó’ el capital de la Revolución de 1952 durante mucho tiempo. Si se compara a Solares con el Lechín del último período… hay que reconocer que éste último era de una decadencia muy grande. Simón Reyes llegó a la dirigencia como producto de años de trabajo del Partido Comunista, a diferencia de Jaime Solares, que sólo es dirigente en tanto tenga el apoyo de los dirigentes sociales.

Reyes tuvo el apoyo del aparato del Partido Comunista, que en ese momento era grande. Todos responden a las coyunturas. Y Jaime Solares es un dirigente que viene de tener una posición trotskysta, que tiene un discurso extremadamente radical, que en algunos momentos empalma con el sentir de la población, como en octubre, pero que en estos momentos no se ajusta a él”.

Desde el magisterio, Solares es visto como un “impostor”. “Puede hablar muy radical, pero en definitiva es un reformista porque no es consecuente, no busca la revolución social sino adecuarse al sistema. Por muy radicaloide que sea en su lenguaje, sus propuestas prácticas lo desenmascaran. Solares no dio una respuesta contundente a la propuesta de (el presidente) Mesa sobre el pacto social. Debió rechazarlo por principio, porque Mesa plantea ese pacto para silenciar el accionar independiente de los trabajadores, y no podemos estar con nuestros verdugos, las transnacionales saqueadoras”, opina Vilma Plata.

OTROS FACTORES DE CRISIS

Además de la falta de ideología y democracia, y del carácter de su líder, otros problemas ahondan la crisis cobista. Según Soria Galvarro, uno de ellos es su inadecuación a la descentralización del país. «Las centrales departamentales deberían tener una función más activa, así lo exigen en el oriente. Los trabajadores afiliados a la COB deberían tener una propuesta regional, no conformarse con la mirada nacional, no ignorar a los poderes locales», afirma.

Otro problema es la corrupción, que se manifiesta en «primero, la declaratoria en comisión’, que a veces es una vacación pagada a un dirigente que no trabaja por su sector Segundo, las huelgas pagadas, que ocurre sobre todo con los trabajadores de las universidades que se suman a los paros sabiendo que no tendrán descuentos por no trabajar. Y por último, la recepción de plata de los partidos por parte de algunos dirigentes. Esto rifa el peso político de la COB», explica Soria Para Solón, este problema comenzó con el nacimiento de la COB «La corrupción acabará cuando tengamos mayores mecanismos de control social sobre los dirigentes dice.

LA NECESIDAD DE LA COB

Vilma Plata indica que la crisis de la COB va a ser superada desde abajo, por las bases: “Con la desintegración burguesa van a ser arrastrados también todos los burócratas sindicales y la COB va a ser recuperada, como en octubre”.

Carlos Soria declara que, pese a todo, la COB debe ser salvada, porque es importante para el conjunto del país. “La COB sigue siendo un símbolo de una época gloriosa en la que los trabajadores organizados tenían un peso muy grande. En ese sentido, todavía es un factor que moviliza, que unifica”, dice. Pero, según este reconocido periodista, “en la medida en que los dirigentes sigan metiendo la pata, van a volverse cada vez más marginales. Los problemas de fondo siguen y eso no se va a resolver con las paradas de gallo. La COB debe encontrar la solución en un debate abierto con sus bases. Y su suerte debería preocuparnos a todos, no solamente a dirigentes o sindicalistas”.

Para Pablo Solón, la COB debe actuar como en octubre, “ampliando sus horizontes”. “La COB es parte de la tradición, pero tampoco soy fetichista. En la “guerra del agua’ (Cochabamba, 2000) vi surgir otra organización. En octubre la COB fue el factor clave pero no fue el único. La COB lleva ventaja a los otros actores sociales que han emergido, porque es una instancia nacional, con trayectoria, reconocimiento… no se puede comparar con ese proceso local, de base, diseminado en regiones del país. Pero de lo que se trata es de dar continuidad a un movimiento más amplio, como en octubre”, opina.

La autobiografía de Jaime Solares

“Para tomar el poder hay que tomarlo de verdad”

“Los avatares de la vida me han traído has ta donde estoy”, afirma el secretario ejecutivo de la COB, Jaime Solares. Su estilo dirigencial actual, dice, es algo que ha adquirido últimamente porque, aunque resulte difícil de creer, Solares era en Huanuni un minero “tímido”, que tuvo en los líderes cobistas, como Juan Lechín y Simón Reyes, sus ejemplos a seguir.

Este controvertido dirigente habló de su vida con Domingo y aprovechó para responder las críticas que se han hecho a la COB y a él mismo.

—-¿Quién es Jaime Solares?

—Soy orureño, nací un 27 de noviembre de 1953 y tengo 50 años. Soy hijo de Bernalino Solares Iriarte, trabajador minero de la empresa San José, y María Quintanilla Moscoso, ama de casa. Tengo 7 hijos.

Trabajé de albañil desde los 13 años, como ayudante de construcción. Estudié en la escuela San José y en el colegio Juan Israel Saracho, hasta cuarto de secundaria.

Luego, a mis 17 años, por recomendación de un amigo futbolista, fui a trabajar de boletero al cine Gran Rex y lo hice hasta los 22 años. En 1978 me incorporé a la empresa minera Huanuni.

Mi vida estuvo dedicada al trabajo y por esto vi cómo los honrados son los que pierden. A pesar de que mi padre trabajaba 12 6 14 horas en la mina, nunca tuvimos una vida económicamente mediana.

—-¿Cómo se inicia en la carrera sindical?

—En Huanuni trabajé dos años en el ingenio y luego me incorporé a la mina. De jovenzuelo tenía miedo de hablar en las asambleas y veía con admiración cómo grandes dirigentes cobistas, de la talla de Juan Lechín, Víctor López Arias, Óscar Salas, Simón Reyes, discutían la problemática del país en Huanuni. Esto me lleva a autoeducarme con la lectura, porque no comprendía el lenguaje de los dirigentes.

Consultaba el diccionario de Guillermo Lora. También leí sobre el capitalismo, el imperialismo, Lenin, Trotsky, Castro… y la historia del país. Con cada pago de la mina compraba libros y eso me formó como un dirigente sindical.

En 1982 fui dirigente de la Secretaría de Derechos Humanos en el Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Huanuni. El que me firmó la credencial fue el propio Juan Lechín Oquendo.

—¿Cómo logra abrirse un lugar en la dirigencia?

—Cuando los compañeros vieron que pedía la palabra para ser parte de la discusión política. El que me animó a hablar por primera vez en una asamblea fue un compañero evangelista que estaba en la COB. Así, en el congreso de Caracoles, en 1993, pisé por primera vez la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia. Luego fui ratificado y en 1998 me eligieron como Secretario de Relaciones Internacionales, junto a Milton Gómez.

— ¿Cómo vivió la relocalización minera?

—Yo no fui relocalizado, no me acogi al retiro ofrecido por el gobierno y junto con otros compañeros resistimos en la mina, realizamos el plan hormiga, trabajamos por aquí y por allá y logramos el resurgimiento de la empresa minera de Huanuni mediante el control del juqueo (robo de minerales). Huanuni no ha caído en la relocalización, por eso es la palestra desde donde buscamos una revolución…

—Pero, ¿cómo debe ser la revolución, según Solares?

—Para mí, la revolución debe ser un proceso que empiece desterrando la corrupción, el entreguismo y poniéndonos a todos al servicio de una lucha revolucionaria para cambiar el país. Y si el momento se da, hay que hacer la revolución con las armas igual que las revoluciones bolchevique, cubana o de Corea del Norte.

—Esto demuestra su filosofía. …

—Si, mi filosofía socialista, de los trabajadores, de los campesinos, la de instalar el gobierno obrero-campesino y esto no es un delito. Deben dar el chance a los campesinos y obreros para llegar al poder. Yo no digo que no tenemos que hablar con los norteamericanos, sino hablar con dignidad… Una economía mixta puede tener alternativas en un momento dado, pero buscamos una economía planificada, con una mayor obligación del Estado para formara los jóvenes, definir si son obreros, mano de obra calificada o profesionales, como se hace en los Estados socialistas.

—-¿Qué hay de que Solares participó en las organizaciones de represión en los setenta, en la dictadura de Hugo Banzer?

—Sólo son calumnias, no me probaron nada. Dije que desde 1978 yo trabajo en Huanuni y antes de eso fui boletero en el cine Gran Rex.

—Y de su supuesta colaboración con el dictador Luis García Meza…

—Dicen que fui guardaespaldas de García Meza. Yo en Huairapata y Huanuni, con dinamita en mano, he desalojado por un tiempo a las fuerzas enviadas por García Meza. Estas acusaciones son un complot.

—Se dice que hoy la COB no tiene propuesta política, que le falta un norte…

—Hay que reconocer nuestras fallas como movimiento obrero. Los trabajadores buscamos ahora la verdadera unificación para construir el instrumento político, porque el sindicato no es apto para tomar el poder. Es el partido que se construye con el pueblo, con los trabajadores, respondiendo a cuatro alternativas: el problema orgánico, el político, el ideológico y el militar.

Hay que presentar esa alternativa ante el pueblo, con un programa de gobierno a construir. Para tomar el poder hay que tomarlo de verdad. Estoy seguro de que cuando tengamos la alternativa, el pueblo lo va a tomar, pero éste es un proceso.

—¿Apunta la COB a ser una agrupación ciudadana en las elecciones?

—Si participamos en elecciones o no lo va a decidir el Comité Ejecutivo y el Ampliado Nacional. Yo solamente me quedo hasta agosto. Si los trabajadores me dicen que me tengo que ir, me voy, no voy a hacer problema como otros dirigentes que quieren perpetuarse. Debe haber cambio. y éste es un llamado a la juventud…

—-¿Qué hay con la Asamblea Constituyente, cuál es su propuesta?

—No nos pueden poner la trampa. En la elección de la Constituyente no pueden participar los partidos políticos descalificados. Ahí tienen que estar las juntas vecinales, con dos o tres miembros, la COB, los campesinos y los jóvenes. El gobierno quiere un pacto social. Si lo quiere entonces que vaya a Huanuni, al Ampliado de la COB, y que diga a cambio de qué y para qué, y que no nos sigan tomando el pelo…

—Se habla de una crisis de representación en la COB porque se mantiene la proporcionalidad clasista a pesar de que hay otros sectores más numerosos …

—Los mineros son la vanguardia porque no hablan simplemente del problema de su gremio, sino de programas políticos, de salud, educación. Aunque seamos pocos, y sin menospreciar a los demás, por excelencia la clase proletaria es la clase revolucionaria. En Bolivia, la cabeza son los mineros…

— Así se respeta la Tesis de Pulacayo…

—Respetando, sí, pero no siendo tan dogmáticos. Yo he dicho que esta COB no es dueña de la verdad. Esto me lleva a pedir a aquellos ciudadanos que están en contra de las marchas que me traigan otro método de lucha para ponerlo en plan de ejecución.

—Luego de octubre, ¿la COB se salvó de la crisis?

—No había una crisis sino vendimias dirigenciales que hicieron quedar mal a la COB. Eso se acabó. Aquí no manda el MIP ni el MAS, partidos políticos neoliberales, sino los trabajadores y campesinos. Luego de octubre nos vamos rearticulando y nuestra política es buscar la unidad. Pero no culpen a la COB si algunos sectores se dividen; ellos internamente tienen que superar su crisis interna.

— Qué tipo de lider se considera: reformista, unificador.. .?

—Busco la unidad de los bolivianos y derrotar los vejámenes del capitalismo, la demagogia… y el entreguismo total de los gobiernos de turno.

—Muchos hablan de su forma peculiar de oratoria…

—Siempre tuve un lenguaje revolucionario. En la vida uno debe ser querido y odiado…

— La COB necesita una refundación?

—No, porque ya se refundó en octubre.

¿Cómo ven a la COB y a Solares?

Los representantes de varios movimientos y organizaciones sociales nos dan sus percepciones respecto de la actual coyuntura cobista y su liderazgo

Roberto de la Cruz: “Hay discrepancias ideológicas internas”

Para el dirigente de la Central Obrera Regional de El Alto, Roberto de la Cruz, la COB tiene discrepancias ideológicas internas, lo cual no significa que haya división o debilitamiento en la organización. Dice que se requiere que los dirigentes admitan la existencia de una falencia de dirección y la necesidad de un cambio de rumbo en la COB. “Jaime Solares debe realizar esta misión, acercándose más a las bases para sintonizar con el clamor popular, esto lo fortalecerá como líder.

Sería un error pedir la renuricia o derrocamiento de Solares, porque fue elegido en un congreso. El gobierno lo quiere descabezar al igual que a mi persona, porque somos un peligro para el sistema», sostiene De la Cruz.

Felipe Quispe: “La COB es un cadáver andante, pero la apoyaremos”

Para el dirigente campesino Felipe Quispe, la Central Obrera Boliviana es desde hace tiempo un “cadáver andante”. “A pesar de que la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) ha tratado de darle una medicina para vigorizarla, hoy la COB está en un proceso de descomposición, por eso nos preocupa”, dice Quispe, para quien Solares es un hombre hormonal que no analiza las consecuencias de lo que dice. Contradictoriamente, como es frecuente, Quispe también afirmó lo siguiente: “No digo que (lo ‘hormonal’ de Solares) sea perjudicial, pero hay que ayudarle. La CSUTCB va a ser un puntal para que no caiga y vamos a continuar al lado de su organización».

Evo Morales: “Solares tiene un discurso próximo al fascismo”

Según el dirigente cocalero Evo Morales, luego de octubre hubo una coyuntura favorable para la COB, la cual fue desaprovechada por no contar los cobistas con propuestas para cambiar el modelo. “No se sabe por qué algunos dirigentes actúan como lo hacen, ¿será por interés o falta de ubicación política? Esto favorece al imperialismo. Se deben consensuar propuestas para enfrentar el modelo, no se va a sacar nada con palos, dinamitazos… contra el pueblo. Hay que seducir propositivamente a la clase media, no con imposiciones”, señala Morales. “Solares tiene un doble discurso y, sobretodo, un discurso antidemocrático, incluso muy próximo a el fascismo Ésta es mi preocupación y esto perjudica a la COB», afirma el dirigente.

Oscar Olivera: “Solares debe tener un discurso de unidad, no de confusión”

El dirigente fabril y ex líder de la Coordinadora del Agua de Cochabamba, Oscar Olivera, recomienda que los dirigentes cobistas no deben utilizar la organización sindical para la propaganda personal; deben servir, construir y proponer, y no lo contrario: servirse, destruir y descomponer. “Se lo pido fraternalmente a los dirigentes de la COB: se debe mandar obedeciendo a la gente, lo aprendimos en la “guerra del agua’. Ésta es una crítica fraternal. Solares debe ser más humilde y escuchar a la gente, tener un discurso de unidad, propositivo, no de confusión e imposición. Su discurso debe cambiar para que no haya confrontación en los movimientos sociales». dice Olivera.

La COB y la Asamblea Constituyente

¿Qué piensa la COB de la Asamblea Constituyente? Jaime Solares da una respuesta ambigua en la entrevista que se publica en estas mismas páginas. Pablo Solón dice que la COB siente miedo por la Constituyente, lo que ocasiona una falta de propuestas al respecto.

En cambio, para Soria Galvarro, es la falta de ideas sobre este mecanismo político la que conduce a los dirigentes al radicalismo extremo, que les puede hacer coincidir con los sectores oligárquicos.

“Yo viví el proceso de 1971 —dice—. Entonces, los dirigentes radicalizados de la COB con su Asamblea del Pueblo conspiraron contra Juan José Torres, coincidiendo en los hechos con los grupos de derecha fascista, produciendo finalmente un golpe de Estado como salida. Fueron dirigentes parecidos a Solares, que le tendieron la cama a la dictadura. Ahora, ¿están queriendo hacer lo mismo? Porque si siguen jalando la pita, ésta se va a romper, y aquí no vamos a tener ni Constituyente ni nada, si no una dictadura”.

Huanuni rojo

El sector que actualmente lleva la batuta de la COB es el de los mineros de Huanuni, cuna de Jaime Solares ¿Por qué?

Huanuni es una suerte de “fósil” de la lucha reivindicativa minera. Se trata de la única empresa sobreviviente al cierre y privatización de las minas que poseía la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). Huanuni volvió a la Comibol luego de que los mineros lograran la anulación de su concesión a una empresa transnacional que había quebrado y no cumplía sus compromisos con el gobierno de Bolivia.

Para Pablo Solón, Huanuni ha logrado un éxito pocas veces recordado. “Se habla mucho de la ‘guerra del agua’, pero los mineros lograron que se modifique el Código Minero y que la Comibol vuelva a administrar una empresa minera estatal, lo mismo que ahora se pretende hacer para YPFB”, arguye.

En criterio de Carlos Soria Galvarro, los mineros de Huanuni heredan lo que fue la Federación de Mineros. “Representan el espíritu combativo del trabajador minero de la COB de antes, pero son una gota dentro del mar y no miran al conjunto; creen que la realidad de Huanuni es generalizable en todo el país. Catavi y Siglo XX ya no existen, y hoy el sector minero está compuesto mayoritariamente por cooperativistas que ya no tienen una relación salarial, que son pequeños propietarios, empresarios… y que son relegados por la COB, porque a pesar de que la Federación de Cooperativas Mineras tiene 55.000 afiliados, sólo cuenta con 15 delegados ante la Central, mientras que los mineros (asalariados), que tienen tan sólo 10.000 afiliados, tuvieron 127 representantes en el penúltimo congreso de la COB”, explica.

Solón cree que la principal debilidad de los mineros de Huanuni radica en que no encuentra cómo articular un discurso que no se dirija solamente a los sectores más radicalizados, sino también a las clases medias.

Composición actual de la COB

El cuadro muestra la relación de número de delegados, con elde afiliados, llamados a los Congresos de la COB, por sectores. La representación proporcional clasista en la COB sigue presente.


Número de delegadosAfiliados
Mineros (FSTMB)12710000
Campesinos (CSUTCB)883000000
Fabriles (CGTFB)6718000
Ferroviarios (CSTFRA)462000
 Constructores (CSCB)4260000
Comite Ejec. Nal. COB (saliente)39
Petroleros (FSTPB)204800
Rentistas y jubilados20120000
Maestros urbanos (CTEUB)1860000
Gremiales16100000
Coop. mineras (FENCOMIN)1532000
Colonizadores (CSCB)14170000
Maestros rurales (CONMERB)1432000
Gráficos (FGB)124000
Otros192
Total Delegados730
Fuente: Contextos, Carlos Soria Galvarro
Proletarios34447 %
Clase Media16923%
Campesinos10715%
CODES y CORES558%
CEN Salientes y comisiones558%
Fuente: Contextos, Carlos Soria Galvarro
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