20 años de trayectoria y muchos desafíos
Pese a sus dificultades internas, la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos es la representación legítima e indiscutible de un amplio y diverso conglomerado social de las áreas rurales de Bolivia.
Fue la Central Obrera Boliviana (COB) la que contribuyó a expandir poderosamente los gérmenes de organización “sindical” campesina; nacidos en la época de la guerra de Chaco, e hizo predominante esta modalidad organizativa al calor del proceso de 1952. Fue la COB quien ayudó al movimiento campesino a recuperar su autonomía y a romper la tutela que desde 1952 el Estado ejercía sobre él, primero a través de los gobiernos del MNR y luego mediante el “pacto militar-campesino”. A lo largo de estas dos décadas fue también la COB la que ha contribuido, por lo menos en tres oportunidades, a restablecer la unidad de sus filas en momentos de quebranto.
¿CLASE VS. NACIÓN O CLASE MÁS NACIÓN?
Las reivindicaciones étnicoculturales se incrementaron en los últimos años y recibieron un fuerte impulso con la Marcha por El Territorio y la Dignidad de los pueblos nor-orientales en 1990 y con las conmemoraciones del V Centenario de la colonización española, en 1992.
La CSUTCB ha venido asumiendo cada vez con mayor fuerza el discurso de la identidad étnica, con varios de cuyos matices ya había nacido en 1979. Esto se pone de manifiesto, entre otras cosas, en la reivindicación de tierra y territorio y en el uso generalizado de la wiphala como símbolo de las naciones originarias.
El accionar de la CSUTCB está atravesado por la lucha en pos del reconocimiento de la identidad de los pueblos originarios, particularmente de quechuas y aimaras, que dada la gran migración interna, no están solamente en las áreas rurales sino también en las ciudades e incluso en regiones no andinas de todo el territorio nacional; aimaras y quechuas ya no son sinónimo de “campesinos” ni son exclusivamente “andinos”.
Los pueblos indígenas de las tierras bajas, el Chaco y la Amazonia, a pesar de que la CSUTCB ha tratado de incorporarlos creando una representación en sus congresos para los guaraníes, tienen en la CIDOB su referente organizativo propio. A propósito, es muy sintomática la evolución del significado de esta sigla: primero fue simplemente Confederación Indígena del Oriente Boliviano; después Confederación Indígena del Chaco, Amazonia y Oriente Boliviano y, más recientemente, Confederación de los Pueblos Indígenas de Bolivia. Parece clara la pretensión de la CIDOB de abarcar a la totalidad de los pueblos indígenas de Bolivia y obviamente esto sería factible si no existiera la CSUTCB o si ésta se quedara encerrada en su estructura puramente sindical.
Los planteamientos ideológico políticos de la CSUTCB de recuperación de la identidad étnica, no se han traducido en modificaciones organizativas. En otras palabras la CSUTCB tiene un discurso pro indígena originario, pero una organización todavía fuertemente apegada al molde sindical-clasista. Esquema orgánico que no siempre comprendelo étnico-cultural, aunque en general se ha mostrado válido para la lucha reivindicativa socio-económica.
La camisa de fuerza “sindical”, bajo una connotación clasista, asume a los componentes de la CSUTCB sólo como a “trabajadores campesinos” y no como a naciones quechuas o aimaras. A su vez, tendencias que podrían calificarse de nacionalistas, sobre todo aimaras, apuestan a la reconstitución de los ayllus, así sea artificialmente, y repudian con agresividad a la organización sindical. Como todo fundamentalismo, esta posición percibe la realidad en blanco y negro, sólo lo originario sería bueno y virtuoso y todo lo que huela a sindical sería foráneo, corrupto y vituperable. En ese afán, consciente o inconscientemente, tales tendencias llegan a coincidir con estrategias gubernamentales que buscan debilitar a la CSUTCB como ente matriz de extensas capas sociales del campo.
Lo cierto es que la base social de la CSUTCB es muy variada: y multiforme. Los sindicatos son una realidad, especialmente allí donde las comunidades originarias fueron debilitadas o destruidas por el sistema de las haciendas y en las zonas de nuevos asentamientos como por ejemplo las zonas cocaleras. De la misma manera, también en muchísimas comunidades subsisten autoridades originarias sean estos mallkus o jilakatas.
SINDICATO VS. AYLLU: UNA PUGNA ESTÉRIL
Es más, ni el sindicato ni las autoridades originarias son formas de organización social químicamente puras. En muchas partes los sindicatos actúan como gobierno comunal y han heredado formas de funcionamiento típicas del ayllu como la rotación anual de dirigentes o las asambleas comunales. Tampoco es de extrañar que muchas autoridades originarias hayan tomado para su funcionamiento determinadas modalidades, aportadas por el sindicato y que se muestran menos localistas, más efectivas para tomar parte por ejemplo en la gestión municipal promovida por la Participación Popular.
Hay, quiérase o no, una simbiosis donde unos toman algo de los otros y viceversa.
En general, en el nivel de las comunidades, puede décirse que coexisten y en muchos casos se complementan o se mezclan estasformas organizativas.
No ocurre lo mismo en el nivel supracomunal, donde es muy evidente que la organización sindical traducida en subcentrales, centrales o federaciones, tiene ya un largo recorrido, mucha experiencia y casi la exclusividad de representación. Lo mismo puede decirse en el nivel nacional donde la CSUTCB es el interlocutor válido de las masas rurales, que nadie puede ignorar y menos suplantar.
La gran cuestión organizativa a resolver en la CSUTCB, a nuestro juicio, es precisamente ésta. Cómo lograr una estructura que sea capaz de integrar en forma abarcadora tanto a los ayllus como a los sindicatos. Cómo lograr que ni unos ni otros se sientan excluidos en ninguno de los niveles de representación. Cómo finalmente hacer que no sólo convivan estas dos formas organizativas sino que se articulen y complementen en la búsqueda de sus objetivos, indiscutiblemente comunes.
* Carlos Soria es periodista y docente universitario. Es coordinador del Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (Padem)
EVOLUCIÓN DE LA CSUTCB
| N° de Congreso | Lugar y Fecha de la realización | Principal dirigente elegido |
| 1° | La Paz, junio 1979 | Genaro Flores (aimara de La Paz) |
| 2 | La Paz, junio 1983 | Genaro Flores |
| 3° | Cochabamba, junio-julio 1987 | Genaro Flores |
| 1° Ex. | Potosí, julio 1988 | Juan de la Cruz Villca (aimara-quechua de Oruro) |
| 4° | Tarija, septiembre 1989 | Mario Flores (aimara de La Paz) |
| 5 | Sucre, junio-julio 1992 | Paulino Guarachi (aimara de La Paz) |
| 6° | Cochabamba, enero 1994 | Félix Santos (quechua de Potosi) |
| 7 | Santa Cruz, marzo-abril 1996 | Román Loayza (quechua de Cochabamba) |
| 8° | Trinidad, junio-julio 1998 | * Adan Estepa (quechua de Chuquisaca) Félix Santos (quechua de Potosí) |
| 2° Ex. | La Paz, noviembre 1998 | Felipe Quispe (aimara de La Paz) |




