La historia en un espejo: recordatorio, estampas de la segunda mitad del siglo XX

Carlos Soria Galvarro T. es uno de los historiadores más importantes de la Bolivia contemporánea, todos los hechos más relevantes después de la Revolución de 1952 tienen las barbas de Carlos en alguna parte: la resistencia antifascista minera en Siglo XX, un cercano relato del “carnicero de Lyon”, el nazi Klaus Barbie en Bolivia, esa audaz fuga de la isla de Coati, entre otros. Pero tal vez ese seguimiento minucioso al comandante Ernesto Che Guevara en el país sea su aporte más trascendente, pero no solo desde las alturas del intelectual, sino en un refrescante y honesto compartir de libros y documentos que se encuentran en su página web www.chebolivia.org, donde quien quiera puede descargarse libremente varios de ellos.

Por esto, el libro Recordatorio, estampas de la segunda mitad del siglo XX, de edición propia y del año 2022, es una narración madura, refrescada, con un estilo ágil y novedoso que incluye decenas de códigos QR para redirigirse a documentos, artículos y entrevistas en la web, complemento perfecto al relato central que da cuenta de la infancia, juventud y madurez de un hombre profundamente humano y honesto.

El camino de Carlos Soria hacia las filas del Partido Comunista de Bolivia (PCB) es también una pieza clave de la memoria de la lucha revolucionaria boliviana, no ajena al estremecimiento mundial de la Revolución rusa. Cientos de jóvenes veían que sus carencias, sus necesidades y las de sus familias, y más aún las de su pueblo, no fueron designio divino; en cambio, les rebozaba la esperanza palpando que la revolución pudiese triunfar y velar por todas y todos. Soria Galvarro fue parte de esos jóvenes comunistas bolivianos que viajaron apañados por la Unión Soviética a Moscú en busca de los conocimientos necesarios para hacer esa revolución anhelada, aunque el momento histórico que vivieron les deparó el áspero debate regional entre insurrección y lucha armada que se teñía de la Revolución cubana como nuevo sendero de liberación, mientras que las matanzas en las minas daban sangrienta confesión de lo poco eficaz de los discursos y los panfletos del pueblo frente a las armas de un Ejército sin alma.

Carlos no oculta su opción por la insurrección, como tampoco el escenario ambiguo que construyeron los dirigentes Kolle y Monje, que alentaban y apaciguaban la inquietud juvenil de tomar las armas justo y cuando la guerrilla del Che era inminente y las “negociaciones” con Cuba no negaban esa opción, pero exigían la jefatura de planes y de acción en territorio boliviano (¿chauvinismo? ¿sobrevaloración? ¿excusa y maniobra? Ninguno de los dos está hoy para respondernos).

Tanto para Soria Galvarro como para la memoria histórica, la búsqueda de una respuesta clara del actuar del PCB y la guerrilla de Ñancahuazú son tareas pendientes irrenunciables. Tal vez por eso El Che en Bolivia. Documentos y testimonios, en cinco tomos, ha sido para el autor no solo una obra minuciosa, sino también un punto de permanente regreso y, como ya se dijo, uno de sus mayores aportes.

Años más tarde, junto a otras y otros compañeros, Carlos fue protagonista de la fundación del PC V Congreso, pues toda una generación de revolucionarios necesitaba florecer. Aunque las rupturas son dolorosas, Carlos nos brinda un relato equilibrado de un suceso político poco conocido y que aún hoy necesita ser recuperado del olvido.

Por último, sé que Carlos objetará que lo califique como propiamente un “historiador”, como una vez otro historiador liberal le reclamara, pero repetiré, esta vez por escrito, lo que le dije una noche en Cochabamba: hace historia quien recupera de las sombras y el olvido a quienes los vencedores, los del poder y del dinero, han querido enterrar.

Este honesto libro, Recordatorio, estampas de la segunda mitad del siglo XX, es ciertamente indispensable para todo aquel que quiera tener una imagen más completa de ese siglo XX boliviano lleno de sueños, luchas, muertes y resistencias.